
Being passionate about yogurt since I was a teenager, finding new flavors is like finding a treasure chest. In Venezuela I always found the same flavors and textures, until I left the country with the intention of emigrating to Trinidad & Tobago.
It was in this country where I came across a series of yogurts with such exquisite flavors that I made a daily routine of visiting the supermarket to try each one of them: Lemon Pie, chocolate, red fruit tartlet, mango, papaya, among others.

Back in Venezuela I learned to make yogurt and started experimenting with fruit jams to go with it, but I could not find those flavors that were in my memory, so they only remained as a memory of the afternoons of tastings in Trinidad.
Now, living in Argentina, I have found the Dahí yogurt brand, which is a passport to the past through taste, thanks to the temptations line that brings flavors similar to those I tasted 20 years ago.

Just a few days ago, while shopping in another supermarket, I found this coconut-flavored yogurt, which at first glance was the perfect combination of two tastes that I enjoy so much, so I bought it without even looking at the price.

When I tasted it, I felt like I was back in the living room of Mrs. Rita's house, my landlady of those days, who didn't understand this yogurt ritual, but didn't criticize it either. I listened to the teasing of my friends Vinnie and Johann, two Trinidadians who saw me as a weirdo preferring yogurt instead of beer, and a myriad of emotions in every bite.

Going back to the past with each spoonful was a walk into nostalgia with this yogurt that not only tasted like coconut, but had the texture of the traces of this grated fruit, just like the majaretes my grandmother used to make for snacks during my childhood vacations.

It was a slow tasting, hoping that it would not end, although luckily, I know where to find it and travel again without suitcases, passports or delayed flights, to that time that otherwise will be difficult to relive.

Siendo una apasionada por el yogurt desde mi adolescencia, encontrar nuevos sabores es como hallar un cofre del tesoro. En Venezuela siempre encontraba los mismos sabores y texturas, hasta que salí del país con la intención de emigrar, con dirección a Trinidad & Tobago.
Fue en este país donde conocí una serie de yogures con sabores tan exquisitos, que hice de la visita al supermercado una rutina diaria, para ir probando cada uno de ellos: Lemon Pie, chocolate, tartaleta de frutos rojos, mango, papaya, entre otros.

Regresando a Venezuela aprendí a hacer yogurt y comencé a experimentar con las mermeladas de frutas para acompañarlo, pero no lograba dar con esos sabores que estaban en mi memoria, así que solo quedaban como un recuerdo de las tardes de degustaciones en Trinidad.
Ahora, viviendo en Argentina, he encontrado los yogurt de la marca Dahí que son un pasaporte al pasado a través del gusto, de la mano de la línea tentaciones que trae sabores similares a los que probaba hace 20 años atrás.

Justo en días pasados, mientras compraba en otro supermercado, conseguí este yogurt con sabor a coco, el cual a simple vista resultaba la combinación perfecta entre dos gustos que disfruto en demasía, por lo cual lo compré sin siquiera ver el precio.

Al probarlo, me sentí nuevamente en la sala de la casa de Mrs. Rita, mi casera de aquellos días, quien no entendía de este ritual con el yogurt, pero tampoco lo criticaba. Escuchaba las burlas de mis amigos Vinnie y Johann, dos trinitarios que me veían como bicho raro prefiriendo el yogurt en lugar de cerveza, y un sinfín de emociones en cada bocado.

Volver al pasado con cada cucharada fue un paseo a la nostalgia de la mano de este yogurt que no solo sabía a coco, sino que tenía la textura de las trazas de esta fruta rallada, al igual que los majaretes que hacía mi abuela para las meriendas en las vacaciones de mi niñez.

Fue una degustación lenta, esperando que no se terminara, aunque por suerte, se donde poderlo encontrar y viajar nuevamente sin maletas, pasaportes ni vuelos atrasados, a esa época que de otra manera será difícil de revivir.
Foto/Photo by: @mamaemigrante
Edición/Edited by @mamaemigrante using canva
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